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ago. 29 de 2011
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Resumen:

Las patologías no son un mal exclusivo de los seres vivos. Las edificaciones donde vivimos, los puentes y las calles por las que transitamos, también pueden enfermarse. 

 

Uno de los primeros casos documentados dentro de la ingeniería forense, es el del puente Dee en Chester, Inglaterra, el cual se hundió mientras un tren lo cruzaba. El ingeniero que diseñó el puente fue acusado de negligencia tras la investigación del desastre.

Nadie construye una obra esperando que se venga al suelo y mucho menos que cause daño a alguien, pero los accidentes pasan y se espera que alguien asuma la responsabilidad. Determinar quién es responsable ante una falla estructural es tarea que se le ha encargado al ingeniero forense.

Esta tarea, no es sin embargo, la razón de ser de la ingeniería forense como lo plantea Ramón Carrasquillo, especialista en la materia, Gerente Consultor de Carrasquillo Associates LTD.

Ni juez ni verdugo

Treinta años de vida dedicados a la investigación y a la docencia, un centenar de publicaciones científicas y más de 500 trabajos de consultoría, le permiten hablar a Ramón Carrasquillo con la seguridad de quien sabe lo que dice.

Conversamos con él sobre sus comienzos en la Ingeniería Civil y del papel de la Ingeniería forense en el mundo de la construcción.

¿Cómo define al ingeniero forense?

El ingeniero forense no es ni juez ni verdugo, su papel no es encontrar culpables sino encontrar causas y entregar soluciones, pero lo que está pasando con las personas que se consideran ingenieras forenses es que se están preocupando más por encontrar la culpa y no por solucionar el problema.

Tú no contribuyes a nada encontrando quién es culpable, la contribución está en encontrar cómo resolver el problema y para resolver un problema tú debes saber cuál es la causa; hoy muchos ingenieros cometen el error de que al encontrar algo mal hecho dicen: “tú fuiste el culpable porque tú hiciste algo mal”, independiente de que eso sea la causa del problema o no. Eso no contribuye al avance de la calidad de vida. El ingeniero forense no puede tener prejuicios ni está a cargo de la culpabilidad, él es un mecánico de la construcción, tú le llevas el carro a un mecánico automotriz, no se lo llevas a un policía.

Ramón Carrasquillo

Fotografía tomada de http://forensicengineers.co.uk/

 

Como patólogo de la construcción, ¿cuál ha sido el reto más difícil?

Todos los problemas cuando los enfrentas por primera vez son un reto y cuando los enfrentas por segunda, tercera, cuarta vez son un peligro porque si tú crees que sabes la respuesta entonces fallas. Cuando tú ves un problema lo primero que tienes que entender es aquello que los materiales por su naturaleza y composición deberían haber hecho y que obviamente no hicieron. El concreto te habla siempre, hay que saber escucharlo. Tienes que entender lo que estás viendo, sin prejuicios.

Una vez enfrenté un problema que tardé siete años en resolver, el problema era que tres cuartos de millones de traviesas del ferrocarril de Estados Unidos estaban fallando. Fue todo un reto, pero al final esa investigación nos llevó a descubrir un mecanismo de falla que se desconocía en los Estados Unidos, eso fue un trabajo bonito…todos los trabajos son interesantes.

Ramón Carrasquillo

Fotografía: Texturelib.com

Como investigador, ¿qué  investigación le ha dado mayor satisfacción?

Siempre he hecho investigación aplicada, he desarrollado cementos, aditivos químicos, fibras no metálicas. Tuve el honor de ser partícipe del desarrollo de un cemento geopolímero que fue uno de los diez desarrollos más significativos de 1985 en los Estados Unidos, un cemento que permitía hacer reparaciones en tres y cuatro horas… porque el reto no es conseguir un material que haga el trabajo, el reto es cómo hacerlo con el mínimo de interrupción al pueblo porque el problema más grande que tenemos hoy día es que no valoramos el tiempo del ser humano y al no hacerlo, estamos dejando de contribuir a su calidad de vida. Por ejemplo, el bogotano que tiene que viajar viajar dos horas de la casa al trabajo y otras dos horas de vuelta, eso no es calidad de vida. Eso es contrario al concepto de sostenibilidad.

¿Existen patologías en el concreto insalvables?

Yo no he visto todavía un concreto que tenga problemas que no puedan resolverse, lo que pasa es que a veces la gente no quiere perder tiempo, dice “eso fue culpa tuya, tú lo pagas”, entonces tumban la estructura, pero esas son actividades que hasta cierto punto pecan de irresponsables frente al pueblo porque los niños que iban a ir a la escuela no pueden hacerlo porque no se abrió la escuela a tiempo…es irresponsable frente a esas personas que no tienen ni voz ni voto.  Ahí aparece la responsabilidad pública del ingeniero y de los gobiernos.

En cuanto a las patologías, no necesariamente alguien tiene que hacer algo mal para que aparezcan, muchas veces son inevitables, hay cosas que no siempre puedes predecir.

¿Cuáles son las patologías más frecuentes?

Las patologías más frecuentes en el concreto diría que son las que se dan durante el proceso constructivo: el concreto es un material que cuando se vacía va a ser durante los primeros días como un bebé que no aguanta mucho, después va a ir adquiriendo más resistencia, el problema es que el proceso constructivo lo quieren hacer bien rápido y si además falla la coordinación de algún evento, ahí empiezan las fallas.

Los dibujos de Tadao Ando

Tuviste a cargo de la construcción de las estructuras de concreto del Museo de Arte Moderno de Forth Worth en Texas, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con el arquitecto Tadao Ando?

Fue una experiencia única porque Tadao Ando es el único arquitecto viviente, según entiendo, que se ha ganado las cinco medallas de oro de arquitectura mundial, una por cada uno de los continentes, él es un maestro de la arquitectura.

Lo más grande con él era que el hacía unos dibujitos en unos papeles y me decía: “doctor see”, y yo le decía: “sí Tadao”. Durante los meses que trabajé con él muy poquito yo entendía pero tú vas a la obra y la comparas con los dibujitos… y la verdad es que el hombre tenía una visión que me quedaba grande (risas).

Yo tuve una muy buena relación con él porque logré resolverle los problemas de concreto que no había podido solucionar. Cuando me contrataron yo tuve la suerte de que ya sabía cómo otros ocho expertos habían fallado, entonces pues yo no le podía fallar, y entonces de ahí en adelante tuvimos una relación muy bonita porque él creía que yo le podía solucionar lo que fuera.

A él le gusta utilizar el concreto en su forma natural y él hacía sus dibujitos, yo nunca los entendía pero la verdad es que él tenía una visión que es única y ese es el respeto que le tenemos que tener a los arquitectos.

Ramón Carrasquillo

Museo Moderno de Forth Worth, Texas, Estados Unidos. Fotografía: Liao Yusheng http://figure-ground.com/

No solo no ha dejado de ser niño, sino que es un fabricante de sueños, “si no soñara dejaba de vivir”, dice Ramón. Y de paso nos cuenta la historia de cómo se hizo ingeniero.

¿Cómo pasa Ramón del diamante de béisbol a la ingeniería civil?

Como todo joven puertorriqueño, yo iba a ser un jugador de los Yankees pero me lastimé y cuando me lastimé se me hizo muy difícil continuar. Entonces como  era muy bueno en matemáticas y en ciencias fui a la Universidad de Puerto Rico y estudié Ingeniería. Cuando acabé la maestría, un profesor me recomiendó con otro profesor de la Universidad de Texas; se estaban formando los laboratorios de concreto y allí tuve la suerte de haber hecho el primer trabajo sobre concreto de alta resistencia en Estados Unidos.

Yo nunca he tenido una predisposición ni a dónde ir ni dónde sembrar semilla ni nada, yo entiendo que las oportunidades ocurren y hay que sacarles provecho. Así ha sido mi vida.

¿Qué es lo que más le gusta de la ingeniería?

A mí siempre me ha fascinado la ingeniería porque la ingeniería es el arte de resolver, el arte de buscar alternativas, es el arte de satisfacer las necesidades de los seres humanos y siempre me ha fascinado la construcción, yo desde pequeño trabajaba con mi abuelo en la construcción y de él aprendí mucho a respetar los materiales y los procesos constructivos.

Lo que más me cautiva es el placer de ver los resultado de un desarrollo, de una solución. Esa es la fascinación mía, el cómo hacer algo con los que se tiene.

Si deseas conocer la visión de Ramón Carrasquillo sobre Sostenibilidad, te recomendamos la video entrevista realizada por Peaje Académico de la Universidad Eafit.

La patología de la construcción es la ciencia creada para entender síntomas, encontrar causas y entregar soluciones cuando una estructura o un material no se comportan de la manera esperada.

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Conclusión

Las patologías más frecuentes en el concreto diría que son las que se dan durante el proceso constructivo: el concreto es un material que cuando se vacía va a ser durante los primeros días como un bebé que no aguanta mucho, después va a ir adquiriendo más resistencia, el problema es que el proceso constructivo lo quieren hacer bien rápido y si además falla la coordinación de algún evento, ahí empiezan las fallas.

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