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sep. 26 de 2017
Innovación y tendencias
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Resumen:

A mediados de 1996, con el proyecto urbanístico denominado Recuperación ambiental de la avenida Jiménez, en Bogotá, Rogelio Salmona –reconocido como uno de los arquitectos más importantes de América Latina- inició una exploración con la idea de generar concretos de color diferente al gris en los elementos de amoblamiento urbano para el proyecto, entre ellos, bancas, bolardos, canales, etc.

Comenzó entonces la búsqueda de color mediante el uso de agregados naturales y cementos blancos, con la expectativa de conseguir permanencia de color, durabilidad, mejores costos y facilidad de producción.

El resultado final de esta primera investigación fue el de un concreto que Salmona denominó “ocre”. Un concreto logrado con la incorporación de gravas finas “monas” del Carmen de Apicalá, arena amarilla de peña de Tocancipá (Cundinamarca) y cemento blanco.

A partir de ese momento, Salmona inició un interesante proceso en su arquitectura con el uso del concreto ocre, un color cálido y luminoso en contraposición al gris, frío y poco reflectivo; complementado con el uso y manejo del ladrillo altamente reconocido en la arquitectura de Rogelio Salmona.

Como resultado de este hallazgo y con las nuevas generaciones de arquitectos que comenzaron a buscar nuevos medios de expresión, se incrementó el uso del concreto arquitectónico claro en Colombia. En esta exploración plástica y estética encontraron en el concreto su aliado natural: el material se usa más allá de las funciones estructurales y aparece con un uso arquitectónico tanto en interiores como exteriores. Adquiere carta de ciudadanía como material para dejar a la vista con su propia expresividad.

Es así como el concreto ocre empieza a adquirir un papel primordial en la construcción de edificaciones, en proyectos de consolidación y recuperación urbana, así como en arquitectura de calidad, específicamente en el caso de Medellín para los sectores más pobres de la ciudad, en función de una transformación integral y sostenible, con énfasis en actividades y equipamientos para la educación y la cultura. Allí el uso del concreto arquitectónico ha sido fundamental, por su facilidad de construcción, durabilidad, versatilidad, apariencia, diversidad de acabados, buena relación costo/beneficio y bajo costo de mantenimiento.

“El uso de un material, de cualquier material, exige un conocimiento de su comportamiento en el medio, de su resistencia y durabilidad. Hay que conocer sus cualidades, sus características, para usarlo bien”, Rogelio Salmona.

Facultad de Enfermería Universidad Nacional – Bogotá

Facultad de Enfermería Universidad Nacional Bogotá

El concreto arquitectónico ocre que deriva su nombre gracias al color de las arenas de peña ocres de Tocancipá (Cundinamarca), se presenta como material absoluto del edificio configurando los diferentes espacios y fachadas que resuelven además la estructura.

Estructura del edificio configurada por pantallas estructurales

La estructura del edificio está configurada por pantallas estructurales, columnas ovaladas y circulares de semisótano y primer piso en concreto color ocre reforzado a la vista de f’c=5000 psi.

El acabado del concreto ocre sobresale

El acabado del concreto ocre que sobresale por su riguroso y exigente manejo en obra, en muros interiores de 10 cm de espesor, es dado por la formaleta de tablero de listón de madera dispuesta horizontalmente. La intención que se buscaba con la madera, según el arquitecto Leonardo Álvarez Yepes, encargado del diseño arquitectónico, “era tener un edificio donde el concreto no fuera rigurosamente fundido, sino que tuviera algunas irregularidades y por ende, un carácter artesanal”.

En la fachada sobresale el uso de prefabricados en concreto

En la fachada sobresale además el uso de prefabricados en concreto los cuales conforman un sistema de quiebrasoles verticales que, como asegura Álvarez, “controlan el impacto de los rayos lumínicos, brindando condiciones óptimas de luz y de confort ambiental”.

Acueducto de Bogotá – Centro de Recursos Operativos del Agua

Acueducto de Bogotá Centro de Recursos Operativos del Agua

El edificio del Acueducto de Bogotá consolida un nuevo paisaje urbano en el que sobresalen grandes volúmenes que permiten visuales amplias y permanentes sobre la ciudad, en donde la materialidad sobresale debido a una gran exploración en torno al concreto arquitectónico para resaltar cualidades que activan una nueva mirada, menos convencional.


Mirada no convencional desde la concepción del edificio

Esa mirada no convencional se ve reflejada incluso desde la concepción del edificio, que como indica el arquitecto Lorenzo Castro, su creador, “se trataba de conformar un edificio industrial que a su vez resaltara valores de identidad y bienestar”.


Composición volumétrica identificada

La composición volumétrica identificada con la distribución funcional del programa de actividades, representa cada actividad con un material y una relación específica con su entorno.

El material que predomina es el concreto arquitectónico ocre

El material que predomina es el concreto arquitectónico ocre en las pantallas preexcavadas a la vista con textura de listón de madera sajo, y sobre este, en un volumen alargado y cerrado de concreto ocre rústico en el que se utilizó esterilla de guadua como material para la superficie de la formaleta, tratada posteriormente con veladura de silicato de color verde, donde se establecen las actividades operativas. Y cruzando al anterior en sentido transversal, un volumen suspendido e independiente con fachada flotante, tejida en madera, donde se disponen las oficinas administrativas, que recogen en su interior la vista hacia los cerros orientales y la sabana. Para Castro es un “edificio que se suelta del paisaje y como es de color verde el edificio a su vez se suma a la montaña”.


Cajas prefabricadas en concreto ocre a la vista

Comprende además cajas prefabricadas en concreto ocre a la vista que capturan la luz natural y fachadas plegadas también en prefabricados de concreto que permiten llevar la luz hasta la profundidad de los sótanos.

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Nota aclaratoria de responsabilidad: Las observaciones contenidas en este documento son de carácter informativo y deben ser aplicadas y/o evaluadas por el constructor o usuario solamente en caso de considerarlas pertinentes. Por lo tanto, estas observaciones no comprometen a Argos, a sus filiales o a sus subordinados.

 

"Es así como el concreto ocre empieza a adquirir un papel primordial en la construcción de edificaciones, en proyectos de consolidación y recuperación urbana, así como en arquitectura de calidad, específicamente en el caso de Medellín para los sectores más pobres de la ciudad, en función de una transformación integral y sostenible".

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Conclusión

Lo interesante, según Castro, “es que el concreto permitió hacer unas naves industriales con luces muy grandes. Por ejemplo tener el taller de electromecánica con tractomulas arriba y unas máquinas gracias a unas grandes placas de concreto con especificaciones muy altas”. Además la elección del concreto ocre permitió ingresar mucha más luz a través de los talleres, ya que por su color se refleja mucha más luz a diferencia del concreto gris convencional que es oscuro y por el contrario la absorbe.

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